A las 11:20 de la mañana, cuando la zona arqueológica de Teotihuacán estaba llena de visitantes, Julio César Jasso Ramírez, de 27 años, sacó un arma desde lo alto de la Pirámide de la Luna y comenzó a disparar. Gritó: 'Europeos, va a ser la última vez que vienen aquí'. Catorce minutos después, el atacante estaba muerto y una turista canadiense también. Trece personas más resultaron heridas.
Entre los heridos había seis estadounidenses, tres colombianos, dos brasileños, un ruso y otro canadiense. Siete recibieron atención por heridas de bala; seis sufrieron lesiones al huir del lugar en medio del caos. El tirador fue identificado gracias a una credencial de elector encontrada entre sus pertenencias y terminó suicidándose cuando las fuerzas de seguridad lo rodearon.
El incidente reavivó un debate que nunca había quedado del todo cerrado: ¿quién controla el acceso a las estructuras de las zonas arqueológicas y quién garantiza la seguridad de los visitantes? El tiroteo ocurrió en un sitio que recibe millones de turistas al año y que es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
La Fiscalía General de la República realizó peritajes en la Pirámide de la Luna y el gobierno federal reforzó los protocolos de seguridad en las zonas arqueológicas del país. Las embajadas de Canadá, Estados Unidos y Colombia emitieron comunicados de solidaridad con las víctimas y pidieron información a las autoridades mexicanas.

