Después de la derrota de Monterrey ante Toluca en las semifinales del Apertura, Sergio Ramos fue directo: 'Hice saber la semana pasada cuál era mi decisión. Obviamente sí: este fue mi último partido'. Con esas palabras, el defensa central español de 39 años cerró su etapa en la Liga MX, donde realizó 32 apariciones competitivas, marcó siete goles y recibió una tarjeta roja.
Ramos llegó a Monterrey como un golpe mediático que ubicó a la Liga MX en el mapa internacional. Su presencia atrajo cobertura de medios europeos, elevó el nivel de exposición del torneo mexicano y demostró que la liga puede atraer a figuras que, sin estar en su mejor momento, siguen teniendo un nombre capaz de mover masas.
La siguiente parada del español apunta a Europa. Según reportes, Ramos se ha ofrecido al Olympique de Marsella en Francia, y circulan especulaciones sobre un posible regreso al Real Madrid en alguna capacidad —aunque su exclub ha sido cauteloso al respecto. El exdefensa también mantiene vivo el sueño de regresar a la selección española antes del Mundial, aunque esa puerta parece considerablemente más estrecha.
Para Monterrey, la salida de Ramos abre una vacante defensiva que el club deberá cubrir mientras también administra la incertidumbre del calendario modificado por el Mundial. Para la Liga MX, el reto es mantener la atención internacional que figuras como Ramos generan, en un torneo que busca consolidarse como referente continental.

