El Comando Central de Estados Unidos ejecutó múltiples ataques contra territorio iraní en respuesta al derribo de un helicóptero Apache en el estrecho de Ormuz, incidente que Washington atribuyó directamente a fuerzas de Teherán. El presidente Donald Trump calificó la respuesta como necesaria e inmediata, señalando que Estados Unidos tenía la obligación de actuar ante lo que describió como una provocación directa.
Los ataques ocurren dentro del marco de un conflicto más amplio que comenzó en febrero de 2026, cuando EE.UU. e Israel iniciaron operaciones militares contra infraestructura nuclear iraní. Un alto el fuego negociado en abril había reducido temporalmente las hostilidades, pero múltiples violaciones de ambas partes mantuvieron la tensión latente en toda la región del Golfo Pérsico.
Irán respondió con una nueva ronda de misiles balísticos y drones contra bases estadounidenses en Oriente Medio, elevando la escalada a uno de los puntos más peligrosos desde el inicio del conflicto. Los mercados globales reaccionaron de inmediato: el precio del petróleo superó los 115 dólares por barril, mientras que los mercados bursátiles de Asia y Europa abrieron con caídas significativas.
La comunidad internacional exige una desescalada urgente. China y Rusia convocaron una sesión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU, mientras la Unión Europea ofreció mediación. Para México, el alza en el precio del petróleo genera un efecto paradójico: favorece los ingresos de Pemex pero encarece la gasolina, presionando la inflación en un año electoral.

