El precio del crudo Brent subió 2.5% hasta rozar los 108 dólares por barril, y el WTI avanzó 2.2% hasta los 96.4 dólares. La causa inmediata es el cierre práctico del estrecho de Ormuz, por donde transita cerca de 20% del petróleo mundial, después de que Irán declarara que 'bajo ninguna circunstancia' el paso volverá a estar abierto al tránsito normal de petroleros.
Para México, el impacto es de doble filo: el país es exportador de crudo, por lo que los ingresos del gobierno federal aumentan, pero también importa gasolinas refinadas cuyos costos se disparan con el barril al alza. El precio de la gasolina Magna promedió 23.76 pesos por litro en abril y el Premium llegó a 28.33 pesos; analistas anticipan ajustes adicionales si el conflicto se prolonga.
Goldman Sachs elevó sus proyecciones del Brent para el cuarto trimestre a 90 dólares por barril como escenario conservador, lo que sugiere que los precios actuales podrían ser el nuevo piso. La Secretaría de Hacienda deberá decidir si incrementa el estímulo fiscal del IEPS para contener el traslado del aumento al consumidor o deja que el mercado ajuste los precios.
El peso mexicano cerró en 17.40 por dólar, mostrando relativa estabilidad pese al entorno global convulso. Sin embargo, economistas advierten que si el conflicto en Medio Oriente escala o si la inflación repunta por los combustibles, el Banco de México podría verse obligado a retrasar cualquier recorte de tasas previsto.

