Un cilindro cargado de explosivos cayó sobre un autobús que circulaba por la carretera Panamericana en el sector conocido como El Túnel, en el municipio de Cajibío, Cauca. La explosión mató a 21 personas —entre ellas 15 mujeres— y dejó más de 56 heridos, cinco de ellos menores de edad. La onda expansiva destruyó otros 15 vehículos y dañó un tramo de la vía.
Las Fuerzas Militares de Colombia atribuyeron el ataque a las disidencias de las FARC bajo el mando de alias 'Iván Mordisco', el mismo frente responsable de una serie de 26 acciones terroristas registradas en los departamentos de Cauca y Valle del Cauca en apenas dos días. El gobierno de Gustavo Petro declaró tres días de duelo en el departamento.
El atentado es considerado por analistas como el más grave cometido en Colombia en varios años. La carretera Panamericana es una arteria vital que conecta el sur del país con el centro y norte, y su interrupción afecta el tránsito de mercancías y personas en una región históricamente golpeada por el conflicto armado.
La masacre pone en entredicho la estrategia de paz del presidente Petro, quien ha buscado negociaciones con distintos grupos armados. Los críticos del gobierno exigen una respuesta militar contundente; el ejecutivo anunció reforzamiento de tropas en la zona y convocó a una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad.

