Irán declaró que 'bajo ninguna circunstancia' el estrecho de Ormuz volverá a estar abierto al tránsito de petroleros como antes de la guerra con Israel y Estados Unidos. Por ese estrecho circula alrededor de 20% del petróleo mundial, y su cierre práctico disparó el precio del crudo Brent hasta casi 108 dólares por barril, el nivel más alto desde el inicio del conflicto.
El ministro de Relaciones Exteriores iraní entregó durante su viaje a Pakistán una lista de 'líneas rojas' que Teherán exige respetar para continuar cualquier negociación con Washington. Funcionarios estadounidenses, por su parte, cancelaron un viaje previsto a Islamabad para conversaciones de paz, lo que atenúa las esperanzas de un cese al fuego a corto plazo.
El canciller alemán Friedrich Merz calificó la postura de Irán como una 'humillación' hacia Estados Unidos y atribuyó el impasse a que Washington entró al conflicto sin una estrategia clara ni un plan de salida. Israel continuó con ataques aéreos contra infraestructura de Hezbolá en el valle de la Bekaa y el sur del Líbano, donde la cifra de muertos supera los 2,500 desde el 2 de marzo.
Goldman Sachs revisó al alza sus proyecciones y estima el Brent en 90 dólares para el cuarto trimestre como escenario conservador. El impacto del conflicto ya se siente en los precios de las materias primas, las cadenas de suministro globales y el gasto de defensa, que aumentó 2.9% en términos reales el año pasado impulsado por Europa y Asia-Oceanía.

