La agencia calificadora Standard & Poor's emitió un ajuste de perspectiva negativa para Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE), advirtiendo que los crecientes apoyos fiscales del gobierno de Claudia Sheinbaum a ambas empresas representan un riesgo material para las finanzas públicas del país. La nota provocó reacciones inmediatas desde Palacio Nacional.
Sheinbaum respondió con contundencia: 'Estoy confiada en que la economía de México está bien. Esta calificadora que hace una perspectiva negativa, le vamos a dar la vuelta para que se dé cuenta de que se equivocó'. La presidenta minimizó el impacto del ajuste y subrayó que la estrategia energética del gobierno continuará sin cambios.
La noticia llegó en un momento particularmente sensible: la misma mañana, Sheinbaum anunció la salida de Víctor Rodríguez Padilla de la dirección general de Pemex y la llegada de Juan Carlos Carpio Fragoso, exdirector de finanzas de la empresa, quien es señalado como hombre de confianza de la secretaria de Energía, Luz Elena González. El relevo había sido planeado con anticipación desde el inicio de la gestión de Rodríguez.
El diagnóstico de S&P no es aislado: Bloomberg Línea reveló esta semana que el robo de combustible a Pemex creció 14% durante el primer año de gobierno de Sheinbaum, con pérdidas que superan los 1,300 millones de dólares en 2025. La suma de los apoyos gubernamentales a Pemex entre 2019 y 2025 alcanzó los 69,800 millones de dólares, una cifra que la calificadora considera insostenible a largo plazo.

