El Departamento de Energía de Estados Unidos anunció la liberación de 53.3 millones de barriles de petróleo de la Reserva Estratégica Nacional como parte de un paquete de préstamos a compañías energéticas que enfrentan dificultades de suministro. La medida, coordinada con la Agencia Internacional de Energía, busca aliviar las presiones sobre un mercado global que opera en condiciones de crisis desde que Irán cerró el estrecho de Ormuz al inicio del conflicto.
El estrecho de Ormuz era la ruta marítima por la que transitaba el 20% del suministro mundial de petróleo y gas natural antes del conflicto. Su cierre ha generado lo que la Agencia Internacional de la Energía calificó como 'la mayor perturbación del suministro en la historia del mercado global del petróleo'. Los precios del crudo Brent superaron los 120 dólares por barril, un nivel que no se veía desde los peores momentos de la pandemia.
Europa, Japón y Corea del Sur también activarán liberaciones de emergencia de sus reservas estratégicas en los próximos días. La acción coordinada busca enviar una señal a los mercados de que los países consumidores tienen capacidad para sostener el suministro incluso si el conflicto se prolonga. Sin embargo, las reservas estratégicas globales tienen un límite y su uso intensivo reduce el colchón de seguridad disponible para crisis futuras.
Para México, el impacto es doble: como país exportador neto de crudo, los precios altos son un ingreso adicional para las finanzas públicas; como economía donde el combustible impacta el transporte y la cadena de suministro, el alza presiona la inflación. La SHCP estima que cada 10 dólares de aumento en el precio del barril genera entre 0.3 y 0.5 puntos porcentuales de inflación adicional en el mercado interno.

