Kristalina Georgieva, directora gerente del Fondo Monetario Internacional, advirtió que la economía global enfrenta un escenario de alta presión a raíz del conflicto armado en Medio Oriente, calificando el impacto como 'considerable' y alertando que 'se vienen tiempos difíciles' para las economías tanto desarrolladas como emergentes. La declaración llegó durante una conferencia en la que el FMI presentó sus más recientes proyecciones globales.
El mecanismo de transmisión es directo: el cierre del estrecho de Ormuz por parte de Irán ha reducido el suministro mundial de petróleo en aproximadamente un 20%, elevando los precios del crudo en torno a 45% desde el inicio de las hostilidades. Esa alza se traslada en cascada a los costos de transporte, manufactura, electricidad y alimentos en prácticamente todos los mercados del mundo.
Georgieva señaló que los habitantes de economías desarrolladas han comenzado a reducir sus ahorros para mantener su nivel de vida, lo que representa una señal de alarma sobre la sostenibilidad del consumo en el mediano plazo. En economías emergentes como México, el efecto combinado de la inflación importada y la depreciación de las monedas locales frente al dólar agudiza la presión sobre el poder adquisitivo.
Para contener el impacto, Estados Unidos ya liberó 53 millones de barriles de petróleo de su Reserva Estratégica, y varios países europeos coordinarán liberaciones similares a través de la Agencia Internacional de Energía. Sin embargo, los analistas advierten que estas medidas son paliativas: mientras el estrecho de Ormuz permanezca cerrado, los mercados seguirán operando bajo condiciones de escasez estructural.

