La carretera al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles ardió en llamas durante cuarenta horas. Ejidatarios de Tonanitla prendieron llantas, cerraron ambos sentidos y obligaron a desviar vuelos comerciales mientras autoridades estatales y federales intentaban entender cómo un conflicto territorial de décadas terminó paralizando una de las terminales más importantes del país.
El pleito se remonta a una vieja disputa entre Tonanitla y Tecámac por más de 800 hectáreas, un fragmento del Estado de México que ambos municipios reclaman como propio. Lo que durante años se ventiló en mesas técnicas explotó cuando los ejidatarios decidieron que la única forma de ser escuchados era cerrar el acceso al AIFA.
Durante las primeras 28 horas, la negociación se estancó. Pasajeros perdieron vuelos, taxistas se quedaron varados y CAPUFE emitió alertas constantes pidiendo rutas alternas que también estaban saturadas. La presión política escaló cuando dependencias federales pidieron al gobierno mexiquense intervenir directamente.
El bloqueo se levantó tras 40 horas, después de que el Congreso del Estado de México aceptara abrir una mesa formal para definir a quién pertenecen las hectáreas en disputa. Los ejidatarios advirtieron que volverán a las llantas y al fuego si el acuerdo se queda en papel. El AIFA respira, pero la incertidumbre territorial sigue intacta.

