BTS regresó a México para llenar el Estadio GNP Seguros con tres fechas del Arirang World Tour, en lo que se ha convertido en una de las visitas más esperadas del año por la fanaticada mexicana, conocida como ARMY. Las tres fechas se vendieron en cuestión de horas y la reventa alcanzó precios de hasta diez veces el valor original.
El regreso del grupo, después de la pausa por el servicio militar de sus integrantes en Corea del Sur, fue tratado por sus fans como un acontecimiento generacional. Cuentas comunitarias organizaron fan projects, intercambios de luces y coreografías masivas en los accesos al estadio. La Ciudad de México lució puentes peatonales y calles cercanas decorados con mantas y pancartas.
El impacto económico se sintió más allá del recinto. Hoteles del centro y la zona oriente reportaron ocupación cercana al 100 por ciento durante los tres días, restaurantes habilitaron menús temáticos y la red de transporte amplió frecuencias. Estimaciones preliminares colocan la derrama económica del fin de semana en cifras superiores a las que dejaron giras recientes de Coldplay y Bad Bunny.
Tras las fechas en la capital, BTS continuará una gira que pasará por Tokio, Londres y Los Ángeles, pero para sus fans mexicanos cada visita guarda algo único: México es uno de los mercados donde más rápido se agotan sus boletos y donde la respuesta emocional en concierto rompe registros. La industria toma nota: el K-pop ya no es un fenómeno emergente en el país, es uno de los segmentos más rentables del entretenimiento.

