El Festival de Cannes inauguró su edición número 79 con un atardecer ventoso en la Riviera francesa y una alfombra roja que mezcló estrellas, política y nostalgia. La Palma de Oro honorífica fue entregada al director neozelandés Peter Jackson, que recibió la estatuilla visiblemente conmovido tras un montaje que repasó tres décadas de su carrera.
Demi Moore, integrante oficial del jurado, dominó la apertura con un diseño de Jacquemus y joyería de Chopard. A su lado, Jane Fonda, madrina del festival, recordó que 'el cine siempre ha sido un acto de resistencia' en un discurso que combinó referencias a Gaza, al avance de la ultraderecha europea y al papel del arte frente al autoritarismo.
La selección oficial sorprendió por la ausencia de directores franceses en el jurado, un giro inédito en años recientes, y por el peso del cine japonés en la programación. La cinta inaugural, 'La vénus électrique', combinó romance y política y dividió a la crítica entre quienes la celebraron por su tono provocador y quienes la encontraron sobrecargada de mensaje.
Detrás del glamour, el festival arrastra controversias: protestas de trabajadores del cine francés por condiciones laborales, debates sobre la huella ambiental del evento y un cartel oficial modificado en último momento por presiones políticas. Cannes confirma que dejó hace tiempo de ser solo cine: es también el termómetro cultural del año.

