Los científicos británicos David Klenerman y Shankar Balasubramanian fueron galardonados con el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2026. Su trabajo dio forma a la llamada secuenciación de nueva generación, una tecnología que volvió accesible lo que hace dos décadas costaba millones: leer el genoma humano completo en cuestión de horas.
La técnica permitió que el costo de secuenciar un genoma cayera de unos 100 millones de dólares en 2001 a menos de mil dólares en la actualidad, una revolución que toca a la medicina personalizada, la oncología, la epidemiología y la agricultura. Sin esta tecnología, la respuesta científica a la pandemia de covid-19 habría tardado meses, no días.
Klenerman y Balasubramanian se conocieron en la Universidad de Cambridge, donde fundaron Solexa, la empresa que llevó al mercado los primeros secuenciadores masivamente paralelos. La compañía fue absorbida por Illumina, que hoy domina el mercado mundial. Ambos científicos comparten el reconocimiento con la academia y con miles de pacientes que se han beneficiado de diagnósticos genómicos rápidos.
El jurado destacó no solo la innovación técnica sino el impacto en salud pública. El premio, dotado con 50 mil euros y una escultura de Joan Miró, será entregado este otoño en Oviedo por la familia real española. Para América Latina, la noticia abre el debate sobre cuánto se invierte en infraestructura genómica frente al avance acelerado de potencias científicas en Europa y Asia.

