Un ataque aéreo israelí contra una vivienda en Kfardounine, al sur de Líbano, dejó seis muertos y siete heridos. La operación nocturna marca uno de los episodios más graves desde el frágil alto el fuego entre Israel y Hezbolá, un acuerdo que ambos bandos llevan meses violando con bombardeos selectivos y emboscadas.
En paralelo, el Parlamento israelí aprobó un proyecto de ley para crear un tribunal especial con autoridad para imponer pena de muerte a palestinos declarados culpables de participar en el ataque encabezado por Hamás en octubre de 2023. La iniciativa fue defendida por la coalición de Benjamin Netanyahu como un acto de justicia y rechazada por organizaciones de derechos humanos como un retroceso histórico.
La presión sobre Gaza se intensifica. Israel ha advertido que podría reanudar formalmente la guerra para forzar el desarme de las facciones palestinas, mientras el alto el fuego pactado desde octubre se sostiene apenas en el papel. Las agencias humanitarias reportan el ingreso intermitente de ayuda alimentaria y un sistema de salud al borde del colapso.
En la trastienda diplomática, Netanyahu propuso eliminar de forma gradual la ayuda militar estadounidense a Israel en un plazo de diez años, una jugada que busca recomponer su relación con Trump y reducir la dependencia política de Washington. La región entra en una semana decisiva mientras la cumbre Trump-Xi en Pekín se convierte, sin quererlo, en el escenario donde se decidirán parte de los siguientes pasos del conflicto.

