Una bomba ciclónica de alto impacto golpea el noreste de Estados Unidos, convirtiendo ciudades como Nueva York, Filadelfia y Boston en escenarios de caos invernal. Más de 40 millones de personas están bajo alerta de ventisca, con proyecciones de hasta 30 centímetros de nieve acumulada en las áreas metropolitanas. El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, prohibió los viajes no esenciales por la ciudad. Los aeropuertos de la región reportaron cientos de cancelaciones y retrasos.
Una bomba ciclónica —también llamada 'ciclogénesis explosiva'— es un sistema de baja presión que se intensifica con una velocidad inusual, generando vientos de fuerza huracanada combinados con precipitaciones sólidas abundantes. Este tipo de fenómenos son relativamente frecuentes en invierno en el Atlántico Norte, pero su coincidencia con zonas densamente pobladas los convierte en emergencias de gran magnitud. La tormenta se formó frente a la costa del Atlántico y viajó con rapidez hacia tierra firme.
El impacto económico se estima en cientos de millones de dólares solo en pérdidas de productividad y daños materiales durante las primeras horas. Escuelas, oficinas públicas y transporte masivo cerraron en varias ciudades. Los servicios de emergencias reportaron decenas de accidentes de tráfico y cortes de electricidad en comunidades del noreste. El Servicio Meteorológico Nacional emitió avisos especiales para toda la región y pronosticó que la tormenta se extendería por 48 horas.
Para los mexicanos con familiares o negocios en el noreste de Estados Unidos, la tormenta representa una interrupción en vuelos, comunicaciones y cadenas de suministro. Los consulados mexicanos en Nueva York, Boston y Filadelfia emitieron mensajes de precaución y pusieron a disposición sus líneas de emergencia para la comunidad. Se espera que el sistema se debilite hacia el miércoles cuando se adentre en el Atlántico.




