El frágil alto el fuego acordado entre Estados Unidos e Irán apenas horas antes se tambalea tras una serie de ataques aéreos israelíes sobre Beirut que dejaron al menos 182 muertos y 890 heridos, la cifra más letal en un solo día desde que Israel intensificó su ofensiva contra Hezbolá el pasado 2 de marzo.
La controversia central es si el Líbano está incluido en el acuerdo de tregua. Irán y Pakistán insisten en que sí lo está; la oficina de Benjamin Netanyahu ha declarado explícitamente que no. Esa ambigüedad calculada amenaza con descarrilar las negociaciones que Trump presentó como un logro diplomático apenas 90 minutos antes de que expirara su ultimátum.
Los ataques del miércoles provocaron un gran incendio en el centro de Beirut y fueron calificados por organizaciones humanitarias como una escalada sin precedentes. Irán advirtió que el alto el fuego bilateral no sobrevivirá si los bombardeos sobre territorio libanés continúan, elevando la tensión a niveles no vistos desde el inicio del conflicto.
La comunidad internacional observa con alarma cómo más de cinco semanas de guerra han redesenhado el mapa de alianzas en Medio Oriente. El Estrecho de Ormuz permanece prácticamente cerrado al tráfico marítimo, y el FMI ya revisó a la baja sus perspectivas de crecimiento global ante el riesgo de una crisis energética prolongada.



