Una explosión frente a la comandancia municipal de Ojocaliente rompió la noche y dejó siete personas lesionadas. El ataque, cometido con un vehículo cargado con explosivos, alcanzó a seis civiles y a un policía, de acuerdo con los primeros reportes difundidos por las autoridades.
El estallido obligó a desplegar fuerzas estatales y federales en la zona mientras los servicios de emergencia atendían a las víctimas. El Gobierno de Zacatecas aseguró que la situación quedó bajo control, aunque mantuvo vigilancia reforzada alrededor del inmueble y en los accesos al municipio.
Las investigaciones buscan determinar quién preparó el vehículo, cómo llegó hasta la comandancia y si el objetivo era causar víctimas, intimidar a la corporación o distraer a las fuerzas de seguridad. La identificación del explosivo y la revisión de cámaras serán claves para reconstruir la ruta del coche.
El ataque vuelve a colocar en el centro la capacidad de los grupos criminales para emplear artefactos explosivos contra instalaciones públicas. Además de esclarecer la agresión, las autoridades enfrentan la presión de impedir que una táctica de alto impacto se normalice en otras regiones del país.





