Donald Trump acusó a Canadá de imponer aranceles enormes a los agricultores estadounidenses y utilizó el reclamo para defender una nueva fase de presión comercial.
El presidente sostiene que productores de su país enfrentan discriminación y acceso desigual al mercado canadiense, especialmente en sectores protegidos por cuotas y controles internos.
Ottawa rechaza esa lectura y afirma que las medidas estadounidenses castigan cadenas integradas. La disputa se suma a los aranceles que ya afectan bienes industriales y agroalimentarios.
Una escalada en productos del campo puede trasladarse con rapidez a precios de alimentos, fertilizantes y transporte, además de abrir oportunidades y riesgos para exportadores mexicanos.






