Donald Trump anunció que pretende elevar a 50 por ciento los aranceles sobre vehículos y acero procedentes de Canadá.
La amenaza llega después del fracaso de las negociaciones entre Washington y Ottawa y amplía una guerra comercial que ya alcanza productos agrícolas e industriales.
La industria automotriz depende de componentes que cruzan varias veces las fronteras de Estados Unidos, Canadá y México. Un gravamen de esa magnitud elevaría costos antes del ensamblaje final.
México podría recibir pedidos desviados, pero también sufrir interrupciones y menor demanda regional. Empresas y gobiernos tienen pocos meses para buscar excepciones o un nuevo acuerdo.






