Con una declaración que resonó en los principales foros económicos, la presidenta Claudia Sheinbaum cerró el paso a cualquier concesión que comprometa la dignidad nacional: "Hay algo que no se negocia, soberanía y principios." La postura llegó en el marco de una reunión con el representante comercial estadounidense Jamieson Greer, donde México defendió su posición ante los aranceles de la administración Trump.
Las negociaciones del T-MEC han entrado en una fase de alta tensión. Estados Unidos mantuvo su postura: los impuestos al acero, aluminio y automóviles mexicanos no serán levantados durante la revisión del tratado. México, en cambio, busca cero aranceles en estos sectores y condiciones que protejan a su industria manufacturera.
Sheinbaum precisó que la coordinación con cualquier gobierno extranjero se sostiene sobre cuatro ejes: respeto a la soberanía territorial, responsabilidad compartida, confianza mutua y cooperación sin subordinación. La presidenta confía en que el T-MEC continúe como un acuerdo trilateral que incluya a Canadá.
Las próximas semanas serán determinantes. El resultado de estas negociaciones incidirá directamente en el tipo de cambio, el sector automotriz y miles de empleos formales vinculados a la cadena de exportación.

