La NASA presentó a los cuatro astronautas de Artemis III con una revelación que descolocó a más de uno: la misión que iba a devolver humanos a la superficie lunar ya no aterrizará en la Luna.
El programa Artemis, sucesor de la era Apolo, ha acumulado retrasos técnicos y rediseños. La agencia decidió convertir Artemis III en una misión de demostración: la cápsula Orion practicará encuentros y acoplamientos en órbita terrestre con los módulos de alunizaje, un ensayo general antes del descenso definitivo.
La tripulación anunciada está integrada por los estadounidenses Randy Bresnik —comandante—, Andre Douglas y Frank Rubio, junto al italiano Luca Parmitano. El lanzamiento está programado desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, con la mira puesta en preparar el terreno para el primer alunizaje desde el final de la era Apolo, hace medio siglo.
Si el calendario se cumple, el ensayo orbital abriría la puerta a un alunizaje histórico en la misión siguiente. Para la NASA, el ajuste es pragmatismo puro: mejor un paso intermedio exitoso que otra promesa incumplida en la carrera lunar que ahora disputa con China.

