México vive una avalancha turística sin precedentes: el Gobierno federal estima que el país rebasará los 10 millones de visitantes internacionales en un solo mes, una cifra inédita impulsada por la Copa del Mundo.
La llegada del torneo más visto del planeta convirtió a México en el centro de atención global, con tres ciudades sede —Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey— que concentran la mayor parte de la demanda hotelera, de transporte y de servicios.
La secretaria de Turismo, Josefina Rodríguez, calculó en 10 millones el número de visitantes que dejará el Mundial, mientras que en las ciudades sede se prevé la llegada de más de 3 millones de turistas. Hoteles, restaurantes y plataformas de hospedaje reportan ocupaciones excepcionales, y los indicadores laborales de CDMX, Jalisco y Nuevo León destacan por encima del promedio nacional.
El reto ahora es logístico: transporte público saturado, seguridad reforzada y una infraestructura urbana puesta a prueba. Si el país sale bien librado, el Mundial podría consolidar a México como potencia turística mundial más allá del futbol.

