Claudia Sheinbaum sorprendió en su conferencia matutina al anunciar que el precio del diésel bajará a 27 pesos por litro a partir del 1 de mayo. La medida, gestada en negociaciones directas con la industria petrolera y los principales grupos transportistas del país, busca contener la inflación en alimentos y servicios.
La decisión llega después de meses de presión de cámaras empresariales que alertaban sobre el encarecimiento del transporte de carga. El gobierno reconoció que el costo del combustible era uno de los principales drivers detrás del aumento sostenido en bienes básicos como tortilla, frutas y verduras.
La presidenta detalló que el ajuste se sostendrá vía estímulos fiscales aplicados al impuesto especial sobre producción y servicios. Pemex también colaborará absorbiendo parte del margen comercial. Hacienda calcula que el impacto en finanzas públicas será administrable y compatible con la meta de déficit anunciada para el cierre del año.
Las centrales transportistas saludaron la decisión y se comprometieron a mantener tarifas estables durante los próximos meses. Analistas, sin embargo, advirtieron que el subsidio focalizado podría tener efectos secundarios si el precio internacional del crudo se dispara, especialmente ante la inestabilidad en el estrecho de Ormuz.





