Rubén Rocha Moya reasumió el gobierno de Sinaloa mientras el señalamiento de autoridades estadounidenses por presuntos vínculos con el narcotráfico continúa sobre su administración.
El mandatario había solicitado licencia para comparecer ante la Fiscalía y se mantuvo fuera del cargo durante casi cuatro meses. Su retorno abrió una nueva etapa de tensión política en el estado.
Rocha sostuvo que gobernaría con firmeza, pero dirigentes de su propio movimiento y funcionarios federales marcaron distancia. La investigación mencionada por Estados Unidos no fue cerrada con su regreso.
La reaparición del gobernador obliga ahora a las instituciones mexicanas a aclarar el estado del expediente y pone a prueba la capacidad del gobierno estatal para recuperar confianza pública.






