Rubén Rocha Moya volvió a separarse del gobierno de Sinaloa apenas un día después de reasumir el cargo en medio de una fuerte crisis política.
El Congreso estatal aprobó su solicitud de licencia indefinida después de que aliados, opositores y voces del gobierno federal cuestionaran la pertinencia de su retorno.
El gobernador enfrenta señalamientos en Estados Unidos por presuntos vínculos con el narcotráfico. Su regreso había abierto una confrontación dentro del oficialismo y aumentado la presión sobre la administración estatal.
La nueva salida obliga al Congreso a resolver la continuidad del gobierno y deja pendiente la exigencia de aclarar las acusaciones que desencadenaron la crisis.





