Pemex volvió a reportar números positivos, pero detrás de la ganancia aparece una caída que enciende alertas: la utilidad neta bajó 69.7% frente al mismo periodo del año anterior y quedó en 18 mil 20 millones de pesos.
Los ingresos alcanzaron 510 mil 440 millones de pesos y el resultado operativo antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización fue de 144 mil 230 millones. Sin embargo, la producción de crudo y condensados se ubicó en 1.66 millones de barriles diarios, por debajo del objetivo gubernamental de 1.8 millones.
La petrolera también reestructuró 255 mil 390 millones de pesos de deuda con proveedores mediante un esquema de ocho años. Aunque su deuda financiera bajó 9.1% y cerró en 77 mil 500 millones de dólares, enfrenta vencimientos por 4 mil 700 millones de dólares en el próximo ciclo.
El contraste importa para las finanzas públicas y para la cadena de contratistas que depende de sus pagos. Pemex gana, pero produce menos de lo prometido y traslada parte de su presión a plazos más largos, una combinación que limita inversión y margen de maniobra.




