Miles de personas salieron a las calles de Culiacán bajo una consigna directa: quieren volver a vivir en paz. Familias, estudiantes y representantes de distintos sectores caminaron para expresar el hartazgo frente a la violencia que domina la entidad.
La protesta ocurre después de dos años de enfrentamientos internos del crimen organizado. Reportes periodísticos sitúan el saldo por encima de tres mil asesinatos, además de desapariciones, cierres de negocios y alteraciones constantes a las actividades escolares.
Los asistentes portaron prendas blancas y mensajes que pedían seguridad sin identificarse con partidos políticos. Testimonios recogidos durante la marcha describieron miedo a salir, pérdidas económicas y una sensación de abandono prolongado.
La movilización convierte el cansancio social en una demanda pública difícil de ignorar. El desafío para las autoridades será traducir operativos y anuncios en condiciones verificables para que las familias recuperen calles, escuelas y comercios.






