Alexander Zverev conquistó por fin el US Open al derrotar al estadounidense Ben Shelton en la final. El título cierra una vieja herida en Nueva York y confirma la temporada más sólida de su carrera.
El alemán controló los intercambios largos, resistió la potencia del servicio de Shelton y administró mejor los momentos de presión. La diferencia apareció en los puntos decisivos, donde su experiencia inclinó el encuentro.
La victoria representa su segundo Grand Slam de la temporada y su primer trofeo en Flushing Meadows. Para Shelton, la derrota no borra un torneo que lo consolidó entre los protagonistas del tenis masculino.
El campeonato reordena la lucha por el número uno y fortalece a Zverev de cara al cierre del calendario. Nueva York deja de ser el escenario de una oportunidad perdida para convertirse en la prueba definitiva de su madurez.




