Los rebeldes hutíes ampliaron su presencia en el sur del mar Rojo al tomar dos islas estratégicas. El movimiento aumenta su capacidad de presión alrededor de Bab el-Mandeb, paso esencial entre el océano Índico y el canal de Suez.
Por esa franja navega una parte relevante del comercio mundial y del transporte de combustibles. La inseguridad ya ha obligado a numerosas compañías a desviar embarcaciones alrededor de África, una ruta más larga y costosa.
La ocupación de las islas mejora las posiciones de vigilancia y operación del grupo yemení. Arabia Saudita y otros actores regionales observan el avance con preocupación, mientras continúan las tensiones derivadas del conflicto en Medio Oriente.
Para México, el impacto puede aparecer en fletes, seguros y precios de bienes importados. Una interrupción prolongada encarece cadenas logísticas globales y transmite presión a productos que recorren miles de kilómetros antes de llegar al consumidor.






