Una ola de calor sin precedentes en años recientes azota el sur de México, donde las temperaturas máximas en Michoacán, Guerrero y Oaxaca alcanzan los 45 grados Celsius, desbordando la capacidad de respuesta de los sistemas de salud y protección civil de la región. Las autoridades emitieron alertas especiales para comunidades rurales y urbanas en las zonas más afectadas.
El fenómeno tiene raíces en la combinación de la temporada seca más intensa de los últimos años, el debilitamiento de los vientos alisios y el efecto acumulado del calentamiento global sobre el trópico mexicano. Climatólogos del Servicio Meteorológico Nacional advierten que episodios como este serán cada vez más frecuentes y severos en las próximas décadas.
Las comunidades indígenas de la Sierra Madre del Sur son las más vulnerables: carecen de refrigeración, acceso a agua potable suficiente y atención médica cercana. Los gobiernos estatales habilitaron albergues temporales con climatización y distribuyeron agua purificada en las zonas de mayor riesgo, pero la logística es compleja por las distancias y el estado de los caminos.
El sector agropecuario estima pérdidas significativas en cultivos de maíz, frijol y aguacate. La ganadería también resiente el golpe, con reportes de muertes de animales por deshidratación en varios municipios de Guerrero. Las autoridades prevén que las temperaturas extremas se mantengan durante al menos una semana más.

