La hambruna aguda se duplicó en la última década. Eso concluye el Informe Global sobre Crisis Alimentarias 2026, presentado por el Programa Mundial de Alimentos de la ONU, que advierte que los niveles de inseguridad alimentaria son alarmantemente altos y profundamente arraigados. Los diez países en situación más crítica son Afganistán, Bangladesh, la República Democrática del Congo, Myanmar, Nigeria, Pakistán, Sudán del Sur, Sudán, Siria y Yemen.
El informe señala que los conflictos armados son el principal motor de la crisis, seguidos por los fenómenos climáticos extremos y las perturbaciones económicas. La guerra en Medio Oriente y el colapso de los corredores de ayuda humanitaria han agravado la situación en varios de los países listados, donde los suministros de emergencia no llegan a las poblaciones más vulnerables.
El costo humano es devastador: más de 300 millones de personas en el mundo enfrentan niveles de inseguridad alimentaria en fase de crisis o superior. Entre ellas, millones de niños menores de cinco años sufren desnutrición aguda severa, con consecuencias irreversibles para su desarrollo.
El llamado de la ONU es urgente: los financiamientos humanitarios globales están cayendo justo cuando la demanda sube. Las agencias piden a los países donantes que no recorten sus contribuciones y advierten que cada dólar retirado ahora se convertirá en costos de reconstrucción exponencialmente mayores en el futuro.

