En varios puntos del estado de Oaxaca aparecieron mantas que exhiben los nombres y fotografías de diputados locales que votaron en contra de la reforma electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum. El lenguaje y el estilo visual de las lonas imitaban el formato típico de los mensajes del crimen organizado, generando alarma entre los legisladores aludidos y sus familias.
Las mantas fueron colocadas en lugares de alta visibilidad durante la madrugada, pocas horas después de que la Cámara de Diputados rechazara la iniciativa presidencial. La Fiscalía General del Estado inició una investigación para determinar el origen de los mensajes y descartar vínculos con grupos delictivos.
Varios de los diputados mencionados denunciaron los hechos ante las autoridades y pidieron medidas de protección. La gobernadora de Oaxaca, Salomé Gómez Fonseca, condenó el acto e instruyó a las corporaciones de seguridad a agilizar las pesquisas. Voceros de Morena en el Congreso deslindaron al partido de cualquier responsabilidad.
El incidente avivó el debate sobre la intimidación política en México y la seguridad de los servidores públicos que ejercen su voto en contra de la línea del partido mayoritario. Organizaciones de derechos humanos exigieron una investigación independiente y pidieron no criminalizar la disidencia legislativa.



