Los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) revelaron algo que muchos mexicanos no esperaban: por primera vez en varios años, la percepción de inseguridad ciudadana registró un descenso real. Al cerrar el primer trimestre, el 61.5% de los adultos residentes en 91 ciudades del país consideró inseguro vivir en su localidad, frente al 63.8% reportado al finalizar 2025, una caída de 2.3 puntos porcentuales.
El Gobierno federal atribuyó el resultado a la estrategia de seguridad impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, que combina mayor coordinación entre corporaciones policiales, operativos específicos contra el crimen organizado y un enfoque territorial diferenciado según las dinámicas de violencia de cada región.
Sin embargo, analistas y organizaciones civiles pidieron mesura. La percepción ciudadana de inseguridad y los índices reales de incidencia delictiva son indicadores distintos que no siempre se mueven en paralelo. Factores como la cobertura mediática, el estado de ánimo social o los cambios en los hábitos de movilidad pueden influir en cómo la población percibe su entorno sin que la criminalidad haya disminuido de forma estructural.
El panorama varía notablemente por región: estados del norte y del pacífico mantienen percepciones de inseguridad superiores al 70%, mientras que zonas del sureste muestran mejoras más pronunciadas. El siguiente informe del INEGI será la prueba de fuego para confirmar si el descenso es el inicio de una tendencia real o una oscilación estadística puntual.

