La transición automotriz mexicana dejó de ser una promesa de nicho. Durante el primer semestre se vendieron 53,430 vehículos eléctricos, híbridos e híbridos de rango extendido, 22% más que en el mismo periodo previo.
El avance ocurre en un mercado presionado por tasas, precios y cautela del consumidor. Aun así, la mayor oferta de modelos y los esquemas de financiamiento están llevando tecnologías de menor consumo a un público más amplio.
La cifra todavía representa una fracción de las ventas totales, pero cambia las decisiones de fabricantes, bancos y distribuidores. Las marcas compiten por autonomía, tiempo de carga y precio, mientras los híbridos funcionan como puente para quienes no confían aún en una red totalmente eléctrica.
El siguiente límite será la infraestructura. Sin más cargadores, mantenimiento especializado y electricidad confiable, el crecimiento puede concentrarse en pocos corredores urbanos; con inversión suficiente, la tendencia podría acelerar la renovación del parque vehicular.


