Un incendio iniciado en una zona de viviendas adosadas de Drammen destruyó más de cien hogares y se convirtió en la mayor emergencia residencial de la era moderna en Noruega. Las llamas avanzaron con rapidez hacia áreas boscosas cercanas.
Cientos de residentes fueron evacuados mientras más de 60 bomberos y varios helicópteros intentaban contener el frente. Los vientos fuertes complicaron el operativo y permitieron que el fuego saltara entre construcciones y vegetación.
Las autoridades no reportaron personas desaparecidas ni víctimas mortales, un resultado extraordinario frente al nivel de destrucción. Equipos de emergencia recorrieron las zonas afectadas para descartar atrapados y mantener alejados a quienes intentaban volver.
La causa permanece bajo investigación. El desastre deja a numerosas familias sin vivienda y abre preguntas sobre materiales, cortafuegos y planes de evacuación en comunidades donde el clima seco y el viento pueden transformar un incendio doméstico en una catástrofe.


