Inglaterra y Francia transformaron el partido por el tercer lugar en un espectáculo sin pausas. El equipo inglés ganó 6-4 en un encuentro de diez goles que cerró con orgullo una campaña marcada por altibajos.
Bukayo Saka fue la figura con tres anotaciones y encabezó una ofensiva que llegó a tener ventaja de cuatro tantos. Francia reaccionó en la segunda mitad con dos goles de Kylian Mbappé, pero no alcanzó a completar la remontada.
La victoria dio a Inglaterra su primera medalla mundialista en 60 años y su mejor resultado fuera de casa. Para Francia, la derrota fue un cierre amargo en el último partido de Didier Deschamps como seleccionador después de una etapa histórica.
El marcador rompió la costumbre de partidos cautelosos por el bronce y dejó una despedida memorable para ambas aficiones. Inglaterra se marcha con una señal ofensiva poderosa; Francia abre de inmediato la discusión sobre su siguiente ciclo.



