La canícula comenzó a hacerse visible en México con menos nubes, menos lluvia y una sensación térmica más intensa. El Servicio Meteorológico Nacional identificó el patrón en regiones del noreste y oriente, además de zonas de la costa del Pacífico sur.
Durante la primera mitad del mes, la precipitación quedó 8.7% por debajo del promedio climatológico. El dato contrasta con un primer semestre que acumuló 7.9% más lluvia de lo habitual y con uno de los junios más húmedos desde que existen registros comparables.
La autoridad aclaró un mito frecuente: canícula no significa necesariamente las temperaturas más altas del año. El bochorno aumenta porque disminuyen la nubosidad y las lluvias, lo que deja pasar más radiación solar, mientras los máximos absolutos suelen aparecer antes.
El fenómeno es regional y no tiene una fecha exacta de inicio o fin. Su evolución será clave para agricultura, disponibilidad de agua y salud, por lo que conviene seguir los pronósticos y no asumir que una pausa de lluvia será uniforme en todo el país.


