La Cámara de Diputados rechazó la reforma electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum con solo 259 votos a favor, lejos de los 334 necesarios para una modificación constitucional. El golpe vino de adentro: los partidos aliados del Trabajo (PT) y Verde Ecologista (PVEM) se negaron a avalar la iniciativa, marcando la primera derrota legislativa de envergadura para la gobernante.
El rechazo abrió una grieta visible en la coalición que lleva a Morena al poder desde 2018. Legisladores del PT y el PVEM argumentaron diferencias sustanciales con el texto que se sometió a votación, aunque en ningún momento rompieron públicamente con el gobierno federal antes de la sesión.
Sheinbaum respondió con rapidez: al día siguiente anunció el Plan B, un paquete de reformas a leyes secundarias que no requiere mayoría calificada. Las medidas apuntan a reducir el gasto de legisladores locales y regidores en hasta 4,000 millones de pesos, ampliar la consulta ciudadana en materia electoral e incorporar la revocación de mandato en el tercer o cuarto año de gestión.
La presidenta insistió en que el rechazo "no es una derrota" y que el Plan B va "contra los privilegios" de quienes votaron en contra. La oposición, en cambio, celebró el resultado como un freno a la concentración de poder, mientras analistas advierten que la fisura con los aliados podría complicar futuras iniciativas prioritarias del Ejecutivo.



