La final del Mundial tendrá un segundo partido fuera de la cancha. Claudia Sheinbaum aceptó la invitación de Donald Trump para asistir al duelo entre Argentina y España en Nueva Jersey, donde también estará el primer ministro canadiense, Mark Carney.
Será el primer encuentro presencial entre Sheinbaum y Trump desde diciembre. La reunión llega con negociaciones abiertas sobre aranceles estadounidenses al acero y los automóviles, además de asuntos agrícolas, migratorios y de seguridad que afectan directamente a empresas y familias mexicanas.
La imagen de los tres mandatarios busca proyectar unidad entre los países que organizaron el torneo, aunque detrás del gesto deportivo persisten desacuerdos comerciales. Sheinbaum no acudió al partido inaugural y entregó su boleto a una joven indígena, por lo que su aparición en la final tendrá una carga política especial.
Los mercados y la industria mexicana observarán cualquier señal sobre el futuro del intercambio regional. Una conversación breve no resolverá los expedientes pendientes, pero puede marcar el tono de la siguiente ronda y convertir el palco más visto del futbol en una mesa diplomática improvisada.



