Un buque de investigación japonés realizó el primer ensayo a escala real de extracción de sedimentos del fondo marino a una profundidad de aproximadamente 6,000 metros en aguas cercanas a la isla de Minamitorishima, en el Pacífico occidental. Los sedimentos recuperados serán analizados en busca de minerales de tierras raras, considerados materiales estratégicos indispensables para la fabricación de vehículos eléctricos, paneles solares, teléfonos inteligentes y equipamiento militar.
La misión representa un primer paso hacia la minería submarina a gran escala, un campo que gobiernos y empresas de Occidente y del Pacífico llevan años explorando como alternativa al dominio chino en la cadena de suministro de minerales estratégicos. China controla actualmente una porción mayoritaria de la producción y procesamiento mundial de estos materiales.
La viabilidad económica de la minería en las profundidades oceánicas sigue siendo objeto de debate, dada la complejidad técnica y los elevados costos de operación a esas profundidades. Organizaciones ambientales también han señalado los potenciales impactos ecológicos sobre ecosistemas bentónicos que aún no han sido suficientemente estudiados.
Japón ha acelerado en los últimos años sus exploraciones de recursos marinos en su zona económica exclusiva, que es una de las más extensas del mundo. El interés se intensificó a raíz de las disrupciones en las cadenas de suministro globales y de la presión de Estados Unidos sobre sus aliados para diversificar el acceso a materiales críticos fuera de la órbita china.

