El precio del crudo cayó en picado después de que la cancillería iraní decretara la apertura total del estrecho de Ormuz durante el alto el fuego pactado con Estados Unidos. El Brent se desplomó 10% y cotizó en 88.91 dólares, mientras el WTI retrocedió hasta 11.5% hasta los 83.79 dólares por barril.
La reacción de los mercados fue inmediata y eufórica. En Europa, el Ibex 35 se acercó a máximos históricos y el contrato TTF de gas natural bajó 8.7% para situarse en 38.71 euros por megavatio hora. Los operadores celebraron el alivio después de semanas de turbulencia.
Por Ormuz cruza aproximadamente el 20% del petróleo y gas del mundo, y el cierre impuesto por Teherán había disparado los costos de transporte marítimo y el riesgo geopolítico. El fin oficial del bloqueo, aunque limitado al periodo de tregua, significa un respiro inmediato para las refinerías asiáticas y europeas.
El episodio deja un saldo ambiguo. Analistas advierten que la estabilidad es frágil, que Trump no garantizó retirar su bloqueo naval y que cualquier chispa diplomática puede revertir el movimiento a favor del crudo. Mientras tanto, los mercados intentan respirar antes del siguiente anuncio.

