Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI, confirmó que el organismo retoma operaciones formales con Venezuela después de siete años de suspensión. El Banco Mundial anunció el restablecimiento en paralelo, cerrando un paréntesis que tenía a Caracas sin acceso a datos económicos oficiales desde 2004.
El movimiento es consecuencia directa del giro político en Venezuela. La administración de Donald Trump apartó del poder al presidente Nicolás Maduro en enero mediante una operación militar estadounidense en la capital, dejando en el Palacio de Miraflores a Delcy Rodríguez como presidenta encargada.
Rodríguez agradeció públicamente al gobierno estadounidense el respaldo a la normalización financiera. El FMI proyecta un crecimiento del 4% para Venezuela en 2026 y del 6% en 2027, cifras que colocan al país por encima del promedio regional y que marcan un contraste brutal con la década perdida del chavismo tardío.
La reactivación abre paso a cooperación técnica, eventuales reestructuraciones de deuda y apertura a créditos multilaterales. Para los venezolanos que dependen de Bitcoin, USDT y remesas, la señal es ambigua: habrá más estabilidad institucional pero también más presión para ordenar un sistema cambiario todavía caótico.

