Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) ejecutaron múltiples ataques aéreos sobre varios pueblos del sur del Líbano, causando al menos una muerte y ocho heridos en dos de los ataques registrados. Los bombardeos se concentraron en localidades cercanas a la llamada 'Línea Azul', que sirve como frontera de facto entre Israel y el Líbano.
Un día antes de los ataques, la aviación israelí roció una 'sustancia química desconocida' sobre zonas aledañas a la Línea Azul después de ordenar la retirada de los cascos azules de la ONU (UNIFIL) de sus posiciones. El mando de las Naciones Unidas y personal libanés recogieron muestras de la sustancia para su análisis. Representantes de la ONU señalaron que no era la primera vez que las FDI realizaban ese tipo de aspersiones en la zona.
Israel afirmó que la sustancia rociada era no tóxica, pero la acción generó una protesta formal ante el Consejo de Seguridad de la ONU por parte de representantes de Líbano y varias naciones árabes. La UNIFIL exigió explicaciones formales al gobierno israelí sobre la naturaleza del material dispersado y las razones del despliegue.
Los ataques se producen en un contexto de tensión sostenida en el sur del Líbano, donde el ejército israelí mantiene una presencia activa en el marco de las operaciones emprendidas desde 2024 contra Hezbollah. La comunidad internacional ha instado reiteradamente a ambas partes a respetar el cese al fuego acordado y a facilitar el retiro de las fuerzas israelíes del territorio libanés.

