Los incidentes del Tren Maya volvieron a colocar bajo presión a uno de los proyectos de infraestructura más costosos del país. Claudia Sheinbaum rechazó que las fallas estén relacionadas con mantenimiento deficiente, materiales de baja calidad o problemas de infraestructura y atribuyó los episodios principalmente a errores humanos.
La presidenta sostuvo que el sistema recibe el mantenimiento que corresponde a cualquier ferrocarril y que permanece bajo supervisión de la Agencia de Transporte Ferroviario. Reconoció, sin embargo, que dos trenes presentaron un problema de equipo que se atiende con Alstom, fabricante de las unidades.
El debate ocurre con cifras financieras adversas. Durante el primer semestre la operación registró pérdidas por 5 mil 13 millones de pesos, por encima de los 4 mil 810 millones perdidos durante todo el año anterior. En el mismo periodo, los ingresos por venta y prestación de servicios rondaron mil 60 millones.
El Gobierno anunció que el director del Tren Maya podrá presentar un informe sobre el mantenimiento y que las empresas operadoras acudirán a Palacio Nacional. La discusión ya no se limita a saber por qué ocurrió cada percance: también exige explicar cuánto costará sostener la operación y qué cambios evitarán que el factor humano vuelva a convertirse en riesgo.






