El Gobierno federal prepara un cambio que busca quitarle al contrabando de combustibles su principal escondite: la falta de continuidad entre lo que entra por aduanas, lo que se distribuye y lo que finalmente se vende al consumidor. La presidenta Claudia Sheinbaum adelantó que el Paquete Económico incluirá la trazabilidad del IEPS aplicado a gasolinas y diésel.
El huachicol fiscal no consiste en perforar ductos, sino en importar hidrocarburos bajo clasificaciones falsas para evadir el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios. El esquema prospera cuando documentos, pedimentos, traslados y facturas no pueden seguirse como una sola cadena, lo que abre espacio a redes empresariales, aduanales y criminales.
La propuesta obligaría a seguir el pago del gravamen desde la entrada del combustible al país, durante su distribución y hasta el expendio final. Sheinbaum explicó que el SAT trabaja en las adecuaciones técnicas y que la medida no puede aplicarse de inmediato. Hacienda calculó previamente que esta evasión llegó a costar unos 16 mil millones de dólares.
El efecto potencial rebasa la recaudación: un sistema trazable puede reducir la competencia desleal contra importadores y gasolineros que sí pagan impuestos, además de identificar rupturas sospechosas en la cadena. La discusión pasará al Congreso junto con el paquete fiscal, donde se definirá el alcance real de la vigilancia.






