En lo que las autoridades describen como la inversión más ambiciosa en infraestructura hospitalaria de los últimos años, el Gobierno de México inició el proceso de adquisición de 816 equipos de alta tecnología médica para reforzar la capacidad diagnóstica y terapéutica del sistema público de salud. La inversión total supera los 11 mil millones de pesos y beneficiará a hospitales del IMSS, ISSSTE y la red de la Secretaría de Salud en todo el territorio nacional.
Entre los equipos incluidos destacan mastógrafos para la detección temprana de cáncer de mama, tomógrafos de última generación, resonadores magnéticos y aceleradores lineales para el tratamiento de tumores. Con estas adquisiciones, el gobierno busca cerrar la enorme brecha entre la demanda de diagnóstico especializado y la capacidad instalada actual, que ha obligado a millones de pacientes a esperar meses o recurrir al sector privado.
Las cifras desglosadas revelan la escala del esfuerzo: 1 mil 682 millones de pesos para mastógrafos, 4 mil 753 millones para tomógrafos, 1 mil 379 millones para resonadores magnéticos, 2 mil 590 millones para aceleradores lineales y 852 millones para otros equipos especializados. La distribución priorizará hospitales de segundo y tercer nivel en estados con menor acceso histórico a diagnóstico de alta complejidad.
Expertos del sector salud reconocen la magnitud de la inversión pero advierten que la tecnología por sí sola no basta: se necesitan especialistas capacitados para operarla, mantenerla y garantizar que llegue a los pacientes que más la necesitan. El reto ahora es la implementación eficiente y no reproducir el patrón de adquisiciones previas que terminaron subutilizadas en bodegas.

