En una escena que pocas horas antes nadie habría predicho, Donald Trump firmó un memorando de entendimiento con Irán mientras cenaba en el Palacio de Versalles, con el presidente Emmanuel Macron a su lado aplaudiendo el momento. El documento de 14 puntos, resultado de meses de negociaciones mediadas por Pakistán, ordena la 'terminación inmediata y permanente de las operaciones militares en todos los frentes', incluido el Líbano.
El acuerdo llegó después de que Estados Unidos e Israel lanzaran una ofensiva militar contra la República Islámica el 28 de febrero. Las semanas de bombardeos dejaron una crisis humanitaria y empujaron los precios del petróleo a niveles récord, ante la amenaza de cierre del Estrecho de Ormuz. El memorando obliga a Irán a garantizar el libre tránsito por Ormuz mientras Estados Unidos levanta en 30 días el bloqueo naval contra los puertos iraníes.
Entre los puntos más polémicos figura un plan de reconstrucción valorado en 300 mil millones de dólares, así como la liberación de activos iraníes congelados y el estudio del levantamiento de todas las sanciones. A cambio, Irán reafirmó que no adquirirá ni desarrollará armas nucleares, con 60 días de plazo para negociar un acuerdo definitivo sobre su programa atómico.
La firma en Versalles fue recibida con alivio en los mercados globales y con escepticismo en sectores del Congreso estadounidense que cuestionan las concesiones económicas a Teherán. Los próximos 60 días serán cruciales para determinar si el memorando se convierte en un tratado permanente o en otro episodio diplomático inconcluso.


