Un anuncio presentado como avance histórico en Gaza llega cargado de condiciones incompatibles. Hamás dijo estar dispuesto a iniciar su desarme, pero exige que Israel detenga sus ataques, retire sus tropas y permita un aumento sustancial de la ayuda.
Israel sostiene la secuencia contraria: primero deben entregarse las armas y desmantelarse la infraestructura militar. La discusión incluye túneles, armamento pesado, un nuevo cuerpo policial y el posible despliegue de una fuerza internacional durante una transición de varios meses.
El plan impulsado por Estados Unidos recibió respaldo internacional, aunque los bombardeos no se detuvieron por completo. Hamás también condiciona el desarme definitivo a la creación de un Estado palestino, una posibilidad que el gobierno israelí rechaza en los términos actuales.
La brecha entre anunciar un acuerdo y aplicarlo sigue siendo enorme. Si las partes no resuelven el orden de los pasos, el supuesto punto de inflexión puede convertirse en otra pausa diplomática mientras la población civil continúa pagando el costo.


