Una granja universitaria cría 800 ajolotes con una meta que va mucho más allá de exhibirlos: llevarlos a un santuario en Xochimilco y comprobar si pueden adaptarse, sobrevivir y reproducirse en un entorno protegido.
El proyecto de la Universidad Autónoma Metropolitana contempla seguimiento individual y restauración del hábitat antes de la liberación. Los responsables esperan los permisos correspondientes y trabajan para reducir amenazas como contaminación, especies invasoras y presión turística.
La densidad silvestre del ajolote pasó de miles de ejemplares por kilómetro cuadrado a apenas decenas en los registros más recientes. Los especialistas calculan que incluso una supervivencia inicial de 20% podría formar un grupo capaz de reproducirse de manera natural.
El éxito no dependerá solo de criar más animales. Si el agua y las chinampas continúan degradándose, cada liberación será temporal; si el ecosistema se recupera, el ajolote puede convertirse en la señal visible de que Xochimilco todavía tiene futuro biológico.



