Una propuesta para convertir los derechos comerciales de la FIFA en una empresa abierta a inversionistas privados desató rechazo dentro y fuera del organismo. El proyecto valora la nueva filial en unos 20 mil millones de dólares.
El plan atribuido a Gianni Infantino contempla vender 20% por alrededor de 4 mil 200 millones. Carlos Cordeiro renunció en medio de la disputa y altos ejecutivos denunciaron que parte del personal recibió información incompleta sobre el alcance de la operación.
La FIFA espera ingresos cercanos a 15 mil millones de dólares en su ciclo comercial y sostiene que cuenta con reservas y no arrastra deuda. Esa posición alimenta la pregunta central de los críticos: por qué entregar participación permanente si el organismo no enfrenta una urgencia financiera.
Federaciones europeas y dirigentes de Norteamérica amenazan con bloquear la iniciativa. La batalla va más allá de una venta: define quién controlará y cobrará por el activo deportivo más valioso del planeta en los próximos torneos.




